Monumentos de Asturias. Oviedo

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Cámara Santa de la Catedral
Tipo de Monumento: Capillas
Periodo: Siglo IX
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La tradición refiere que Alfonso II construyó este edificio con el fin de albergar el Arca Santa de las reliquias, venida a Hispania desde Jerusalén con motivo de la invasión persa del s. VI, y trasladada a Asturias en el s. VIII desde Toledo, ante la conquista musulmana de la mayor parte de la península.

La arqueología, sin embargo, prueba de modo bastante concluyente que el edificio que hoy conservamos, en estado original a nivel de la cripta, recibió un pavimento de hormigón romano que bordeaba tres laudas correspondientes a otras tantas sepulturas excavadas en la roca, que definían el uso funerario del recinto, destinado a panteón episcopal del obispo Hermenegildo (2ª mitad s. IX). Obedeciendo a una tipología clásica de edificio funerario, bien documentado en la Hispania romana, dotado de sepulturas en el piso inferior y de oratorio en el superior.

Siendo ya desde tiempos bajoimperiales clásica la inhumación de los fieles en torno a los cuerpos santos, el obispo Hermenegildo escogió como patronos de su panteón a los santos mártires cordobeses Eulogio y Leocricia, sepultando sus restos en una teca (caja marmórea para recoger huesos), situada tras el altar de la mencionada cripta. Tras el obispo Hermenegildo, los obispos ovetenses inmediatos sucesores suyos fueron sepultados en un edículo situado al exterior N. del edificio, como prueba el hallazgo en ese lugar de la lauda con el epitafio del obispo Froilán. Además, la sola presencia de los cuerpos de los mártires generó, alrededor de esta parte del conjunto catedralicio, la presencia de una importante necrópolis, que extendiéndose desde el espacio inmediato al ábside, ocupó los laterales del edificio, correspondiendo a inhumaciones de miembros destacados de la jerarquía eclesiástica ovetense.

En el piso alto, en origen oratorio consagrado a San Miguel, pasaron enseguida a depositarse los tesoros de la Catedral ovetense, lo que a la larga motivó el traslado de la capilla episcopal. Estos tesoros - el Arca Santa, cruces procesionales como la cruz denominada de “los Ángeles” (Alfonso II, 808), o la “Cruz de la Victoria” (Alfonso III, 908), menaje litúrgico, arcas, joyas, etc.-, atrajeron la atención de los Normandos, provocando la fortificación de esta parte de la catedral, con la construcción de la llamada “torre vieja”, al SO. de la Cámara Santa, que aparece, probablemente, nombrada en la lápida conmemorativa de estos trabajos erigida por Alfonso III hacia 884-85.


Textos e infografías: Francisco J. Borge Cordovilla.
Fotografía: Segio Ríos González
 

   
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